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A veces, el cliente viene a la sesión creyendo que “TENIENDO” algo (por ejemplo un empleo mejor, más dinero, una novia, etc), podrá HACER cosas (por ejemplo, ir de vacaciones, comprar un piso, recibir cariño, etc) que le permitirá SER feliz, poderoso, querido, etc.

Te acuerdas de lo que le pasó a Alejandro el Magno cuando llegó a la India y fue a visitar a Diógenes?

Cuando llegó allí donde estaba el viejo sabio de Diógenes, lo vio desnudo a la orilla del río. Le dijo: “Diógenes, estoy muy contento de verte. He oído hablar mucho de ti. Me gustaría obsequiarte”. Diógenes le dijo a Alejandro, el emperador más rico y poderoso que nunca ha existido: “Qué puedes darme? Tengo a Diós. Todo lo que puedes darme no lo deseo. Si quieres darme algo, por favor, muévete un poco hacia el lado para que pueda ver el Sol”. Alejandro se sintió pobre al lado de un hombre que no necesitaba nada para ser feliz, y le dijo: “Cuando haya conquistado todo el mundo me gustaría ser tan dichoso y relajado como tú”. Y Diógenes le respondió perplejo: “Estás seguro que necesitas conquistar todo el mundo primero?”

Si vas tras las riquezas, corres el riesgo de empobrecer interiormente. Si tu “Espíritu” está lleno, las riquezas materiales pierden su importancia. Como dijo Eric Rolf (una hombre sabio que he tenido la oportunidad de conocer), primero hay que SER, para luego HACER (aquello que sale del corazón, sin esfuerzo) para luego TENER (aquello que necesitamos, y sin apego).

Piénsalo por un momento: de verdad piensas que quien tiene más es más rico? Necesariamente?

De verdad piensas que quien tiene 1 millón de euros en el banco es más rico que el que tiene 1.000 euros? Necesariamente?

¿Qué es realmente la Riqueza si pudieras explicársela a un niño para que lo entendiera?

O explícaselo a este hombre (de la foto).

La Riqueza está en el SER, no en el tener

 

Seguro que conoces el refrán “No es rico quien más tiene si no quien menos necesita”.

Prefiero estas dos variantes:

a) No es más rico el que más tiene sino el que menos desea

b) No es más rico el que más tiene sino el que más Es

La primera versión (a) es fácil de entender. Los chinos dicen “if wishes are horses, beggars will ride”. Buddha decía que la fuente del sufrimiento es el deseo. Cuántas veces nos sentimos “pobres” por desear aquello que no tenemos? Y cuántas nos sentimos “incompetentes” al compararnos con otras personas?

Ser o No Ser, esta es la cuestión.

Las “necesidades” y los “deseos” pertenecen al cuerpo y a la mente. “Quien” tiene esos deseos o esas necesidades son el cuerpo y la mente. Si eres capaz de observar tu cuerpo, ten por seguro que no eres el cuerpo. Lo mismo con la mente. Dicen que somos el “Espíritu” que habita en el cuerpo. Ese Observador (o “Espíritu”) simplemente “Es” y no tiene necesidades ni deseos. Simplemente “Es” completo (en Unión con el Todo).

Por lo tanto, cuanto más nos demos cuenta que realmente somos seres completos, menos necesitaremos y menos desearemos. Y curiosamente, más tendremos pues nada nos falta.

El SER del coachee (el cliente del coaching) es lo primero

Como coach, mi primera función es REORDENAR a mi cliente por dentro, poniéndole en contacto con su centro, su corazón, sus valores, con su SER. A partir de ese contacto es fácil que el cliente tome una perspectiva diferente de su vida y se motive a HACER algo que nunca antes se hubiera imaginado haciendo. Es un hacer gozoso, que sale de dentro. Luego, si cultiva el desapego y da cada paso siguiendo ese impulso (SER), la vida le traerá lo que necesite experimentar (“TENER” no es la mejor expresión, pues cuando no hay apego, es más un “experimentar” y “fluir” que un acumular).

El coaching del SER (para el Ser y desde el Ser), es en mi opinión, donde está gran fuerza del coaching.

El SER Humano (no se llama HACER Humano o TENER Humano) es donde el coach debe poner toda la atención durante la sesión de coaching.

Si el “Ser humano” es, como diría Eric Rolf, el “Espíritu” experimentando en la materia el arte de escuchar con el corazón, el sentir y el dar, ¿Cómo definirías entonces lo que es la Riqueza?

Te animo a qué reflexiones sobre estas preguntas cada vez que compres lotería 😉

 

Y para terminar te dejo esta bonita historia que he leído, y que nos hace dar cuenta de que a veces tenemos una visión de nuestra vida invertida (es decir creemos que se trata de TENER–>HACER–>SER, cuando es justo al revés):

Un Padre económicamente acomodado, queriendo que su hijo supiera lo que es ser pobre, lo llevó para que pasara un par de días en el monte, con una familia campesina. Pasaron tres días y dos noches en su vivienda del campo.

En el automóvil, retornando a la ciudad, el padre preguntó a su hijo ¿Qué te pareció la experiencia?…

Buena, contestó el hijo con la mirada puesta a la distancia. Y… ¿qué aprendiste?, insistió el padre…

El hijo contestó:

1.- Que nosotros tenemos un perro y ellos tienen cuatro

2.- Nosotros tenemos una piscina con agua estancada que llega a la mitad del jardín… y ellos tienen un río sin fin, de agua cristalina, donde hay pececitos y otras bellezas

3.- Que nosotros importamos linternas del Oriente para alumbrar nuestro jardín… mientras que ellos se alumbran con las estrellas y la luna

4.- Nuestro patio llega hasta la cerca… y el de ellos llega al horizonte

5.- Que nosotros compramos nuestra comida,.. ellos, siembran y cosechan la de ellos

6.- Nosotros oímos CDS… Ellos escuchan una perpetua sinfonía de patos, pericos, ranas, sapos y otros animalitos… todo esto a veces dominado por el sonoro canto de un vecino que trabaja su monte

7.- Nosotros cocinamos en estufa eléctrica y microondas … Ellos, todo lo que comen tiene ese glorioso sabor del fogón de leña

8.- Para protegernos nosotros vivimos rodeados por un muro, con alarmas… Ellos viven con sus puertas abiertas, protegidos por la amistad de sus vecinos

9.- Nosotros vivimos conectados al celular, a la computadora, al televisor… Ellos, en cambio, están “conectados” a la vida, al cielo, al sol, al agua, al verde del monte, a los animales, a sus siembras, a su familia

El padre quedó impactado por la profundidad de su hijo… y entonces el hijo terminó: ¡Gracias papá, por haberme enseñado lo pobres que somos!