Estas Navidades, si no sabes qué regalar, regala el Perdón (el regalo más bello según Madre Teresa de Calcuta).

Por qué regalar el Perdón? Por una simple razón: porque nos hace libres. Al perdonar abrimos nuestro corazón, y al abrir el corazón puede entrar y salir amor, y eso limpia nuestra vida de todo obstáculo. De hecho, irradiando amor, sembramos una vida llena de prosperidad, salud y amistad.

 

El perdón

Si tenemos problemas, dificultades, bloqueos, enfermedades es por un motivo. Esa causa algunos lo llaman “mal servicio acumulado”, otros “karma”. Si acumulamos buenas acciones, cosecharemos buenos frutos (facilidades, salud, prosperidad, amistad, paz…). Si acumulamos malas acciones (de pensamiento, obra o omisión), obtendremos “lecciones”, que no son más que oportunidades para aprender de nuestros errores.

 

Para limpiar ese karma debemos utilizar el perdón.

Y debemos perdonar y ser perdonados.

Y debemos saber que parte de nuestro “karma” es heredado por nuestros ancestros. Sus faltas, sus errores, repercuten en nuestra vida. Somos sangre de su sangre, y acumulamos también lo bueno y lo malo de nuestros ancestros.

Por lo tanto, debemos perdonar y ser perdonados también por las faltas de nuestros ancestros.

Y debemos perdonar no solo por todo aquello que seamos conscientes, sino por todo aquello que no lo somos (en esta vida o en vidas pasadas y vidas futuras). No se trata de “olvidar”, se trata de perdonar. Que olvides que tienes una deuda no quita que sigas teniéndola.  Tarde o temprano tendrás que liberar esa deuda, y el perdón es la manera más rápida.

Recuerda las palabras de Jesús en la cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que se hacen”. Por qué crees que pidió eso? Porque no quería llevarse rencor en su corazón. Y podía pedirlo porque su corazón estaba lleno de amor. Es un círculo vicioso: cuanto más perdonas, más amor puedes recibir y dar, y cuanto más amor recibes, más puedes perdonar (que es una forma de “dar” amor).

 

El proceso del Perdón – aprende a perdonar para liberar tu karma

Sin más dilación, siéntate en una postura confortable. Siente la zona a 2 o 3 centímetros debajo y por detrás de tu ombligo. Ese es el centro de tu poder. Siente ese centro y pon la mano izquierda allá. Pon la mano derecha en tu pecho, por debajo del esternón, donde está la glándula timo. Ese el el centro del amor.

Y respira suavemente.

Y a continuación invoca a todas las almas (de personas, animales, vegetales) que has ofendido en esta vida o en otras, tu o tus antepasados. Pídeles que vengan y sitúa-las en tu centro de poder (donde tienes la mano izquierda). Y diles con tu corazón: “Sea lo que sea que os he hecho que os ha causado daño, reconozco mi error. Lo siento. Perdóname. Reconozco que dentro de cada uno de vosotros hay una “chispa divina de amor y perdón”. Por favor, Perdóname. Invoco a las Jerarquías de Luz y Perdón para que te liberen de tu sufrimiento y te colmen de paz, amor y perdón. Te amo. Gracias”.

Repite estas frases hasta que lo sientas (10 minutos mínimo). Repite “Gong, Gong, Gong” para terminar esta primera parte y despedir así a todas las almas que has invocado. Déjalas ir en paz a su lugar.

perdonar es la puerta al corazón

Y ahora invoca a todas las almas que te han dañado a ti o a alguno de tus antepasados, en esta vida u otras. Sitúa-las en tu centro de poder. Y diles con tu corazón: “Me habéis hecho daño, y ha llegado la hora perdonaros y transformar ese dolor por perdón y compasión. Os dejo libres. Me libero de todo rencor. Recibe mis bendiciones. Querida alma, quedas liberada de cualquier culpa. Eres perdonada. E invoco a la Llama Divina del Perdón para que me ayude en este proceso de liberación y perdón. Gracias”.

Repite estas frases hasta que lo sientas (10 minutos mínimo). Repite “Gong, Gong, Gong” para terminar esta segunda parte y despedir así a todas las almas que has invocado. Déjalas ir en paz a su lugar.

Y por último, perdónate a ti y a todas las “partes” fragmentadas de tu Ser. Por ignorancia has cometido faltas contra ti mismo y contra tu Padre/Madre (Dios). Di en voz baja: “Lo siento. Me abro al perdón. A pesar de mis imperfecciones, mi origen es Divino, y me doy otra oportunidad. Pido aprender de mis errores. Pido Luz para corregirlos. Pido Luz para Ver. Pido Amor para Irradiar. Pido Coraje para seguir la Voluntad superior. Gracias”.

Repite estas frases hasta que lo sientas (10 minutos mínimo).

 

Aquí acaba el proceso de perdón. Hazlo cada día. Si tienes mucho karma, necesitarás limpiar probablemente durante todo un año.

Pero piensa que estás sacudiéndote “polvo” de miles y miles de acciones de “mal servicio”. Y tranquilo que en pocos días empezarás a notar cambios en tu vida. Normalmente vivirás algún episodio(s) de injusticias, o traiciones, o abandonos, o rechazos, o humillaciones…es NORMAL. Está saliendo a la superficie algo que estaba oculto en tu inconsciente y que bloqueaba que avanzaras en tu vida. Cuando vivas esos episodios, da gracias por verlos salir a la luz. Probablemente deberás ejercer el perdón en esas situaciones. De eso se trata, que perdones y lo entregues a lo Alto.  Pero tranquilo que después de las pequeñas tormentas vendrá una Paz que no creías posible. Verás ante tus ojos como se cierran algunas puertas y como por arte de magia se abren otras. Las puertas que se abren están en consonancia con tu Ser esencial, con tu Alma libre de culpa, con tu “Dharma” (que no es más que tu camino de Servicio o de Luz).

Te dejo con este vídeo de Kitaro, que lo disfrutes: