Esta es sólo es mi visión particular como coach personal:

El coaching no es para todo el mundo (al menos el que practico). Es para personas que han tomado o están dispuestas a tomar las riendas de su vida.

La mayoría de personas no toman las riendas, no se ocupan de disciplinar su cuerpo, sus emociones y su mente.  La mayoría se dejan llevar por lo que hace la mayoría, sin reflexionar y mucho menos sin escuchar su intuición.

Cuando empiezas a darte cuenta que tu vida es la posesión más preciada que tienes, entonces empiezas a tomar las riendas de tu vida. Empiezas a ser consciente de la oportunidad que se te ha dado. Puedes elegir dos caminos: esforzarte por crecer (y eso requiere salir fuera de tu zona de comodidad), o dejarte llevar por la pereza y estancarte (y en lugar de Vivir conformarte con “ir tirando”, “sobrevivir”).

Crecer requiere de disciplina, de voluntad de querer crecer. Es como aquel gimnasta que quiere hacer crecer sus músculos.  De nada sirve la voluntad si no va acompañada de actitudes y comportamientos concretos (como sería ir al gimnasio).

Quien hace coaching quiere crecer y está comprometido con su crecimiento. Es entonces cuando el coaching tiene todo el sentido y puede ayudarte de verdad.

Al coach personal hay que entenderlo.

Un coach personal no es un médico que te da una receta, y lo único que se espera de ti es que vayas a la farmacia y te tomes las medicinas. El coaching requiere un mayor compromiso por tu parte.

Querer crecer significa que se te ha despertado curiosidad por saber más de ti. Significa empezar a dejar los miedos a un lado, aprender a actuar con más coraje. Significa por lo tanto estar dispuesto a equivocarte, a estar sola o solo. Es darse cuenta de que Tu Eres importante y quieres DAR lo mejor de ti. Poco a poco dejas de ver a la Vida como una pequeña parcela por la cual debes luchar o competir. Empiezas a desarrollar la compasión con los otros seres (especialmente los animales y los seres más débiles), te vuelves más consciente de tus flaquezas y no criticas tanto al otro. Es un proceso de transformación que tiene sus trampas y requiere de acción, desapego y mucho coraje. .

Y cuando miras atrás, te das cuenta que el esfuerzo ha valido la pena.  Y sabes que en verdad tienes mucho por delante por descubrir...y por eso te apetece tener un coach, alguien que te apoye en tu proceso y te haga consciente de tus debilidades y tus talentos.

 

Pero quizás todavía no sientas esas ganas de crecer.

Puede ser que estés justo al principio de tu nuevo “Camino” de transformación. La “oruga” está muriendo y la mariposa todavía no se ha formado. En ese caso, probablemente sientes que tu vida ha perdido el sentido, o sientes que ya no encajas en tu trabajo; o que simplemente no encajas con tus amistades de toda la vida. Lo que antes te servía ahora ya no. Te das cuenta que si sigues igual, acabarás mal. Y sientes la necesidad de cambiar algo en tu vida, y no sabes exactamente qué es o por donde empezar. Sabes que debes pararte a reflexionar pero no puedes. Te sientes paralizado o angustiado o disperso. En ese caso, un coach personal también puede serte de utilidad, especialmente a  dejar “atrás” lo que ya no sirve y a abrir un camino de nuevas posibilidades. También es aconsejable que inviertas en ti y adquieras ciertas herramientas y hábitos (ver cursos de coaching y crecimiento personal).

Un coach personal es alguien que – además de cierta técnica – debería ha pasado por un proceso de auto-crecimiento. Ese proceso de maduración personal no te la enseña ninguna academia. O se tiene o no se tiene.

Hay coachs personales que sólo tienen la teoría (la técnica ) pero no han tomado las riendas de su vida. Su vida interna no está en orden y su vida externa en general carece de equilibrio.

Es importante pues que elijas al coach personal que creas que pueda acompañarte en tu proceso de transformación personal. Y para ello no debes fijarte sólo en las credenciales académicas (que son importantes). Para aquellas personas que no estén comprometidas con su crecimiento probablemente les servirá cualquier coach personal. Pero si estás en un proceso de transformación interior, deberás ser más exigente. Y recuerda, que el coach está para apoyarte en tu proceso, pero no puede hacer el trabajo por ti.

 

Como coach personal puedo escucharte, hacerte reflexionar y que tomes decisiones. Puedo también recordarte lo que para ti es importante; puedo incluso estimular tu crecimiento hacia direcciones que no imaginabas posibles. Y como también he hecho mi propio camino (y continúo haciéndolo cada día), puedo compartir contigo algunos de mis errores y aprendizajes. Hablando de errores y aprendizajes...clica uno de los tres botones y descubre mi principal error (y el más preciado aprendizaje) de mi vida. [WP Viral Attack="26" ] Pero más allá de compartir mis aprendizajes, como coach personal puedo hacerte salir fuera de tu zona de confort (pues es allí donde aprendes y avanzas); puedo hacer que tomes perspectiva y qué saques fuerzas para dar el próximo paso que debe ser dado. Y recuerda que el trabajo de verdad debes hacerlo tu (y se hace después de la sesión con el coach). Tu voluntad de crecer y tu coraje deben ir siempre por delante.

No es de persona madura esperar que el coaching te solucione tus problemas. El coaching puede ayudarte a que crezcas, y eso te traerá seguridad en ti mismo y soluciones. La solución pasa por tu propia transformación. Esto es precisamente lo que hace especial al coaching: tú tomas las riendas; te conviertes en tu propio Maestro y el coach te acompaña y hace que tu viaje sea mejor en muchos sentidos. Con la ayuda de un coach personal tu nuevo camino será gozado en mayor medida; te atreverás a ir más allá de lo que creías posible alcanzar;  encontrarás recursos internos que te ayudarán a superar tus pruebas y te sentirás comprendido y acompañado.

 

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